Foro - Evidencia e innovaciones en sistemas alimentarios: Dietas, Entornos alimentarios y Compras publicas en Honduras
Fecha: Jueves 19 de febrero 2026.
El Observatorio de Seguridad Alimentaria y Nutricional (OBSAN) de la UNAH, en coordinación con la Alianza Bioversity–CIAT, desarrolló este foro como un espacio de diálogo técnico orientado a conectar evidencia reciente con rutas prácticas de acción en tres ámbitos interdependientes de los sistemas alimentarios: La calidad de las dietas, los entornos alimentarios en comunidades vulnerables y las compras públicas como palanca de protección social sensible a la nutrición.
El foro se constituyó como un ejercicio de interfaz ciencia–política–gestión territorial, centrado en tres eslabones críticos del sistema alimentario con alto rendimiento para la SAN: Dietas, entornos alimentarios y compras públicas. El hilo conductor fue la transición desde diagnósticos centrados en “disponibilidad de alimentos” hacia enfoques que incorporan calidad dietaria, determinantes contextuales de consumo y diseño institucional de instrumentos públicos capaces de ampliar acceso a alimentos nutritivos, especialmente en poblaciones vulnerables y en contextos urbanos/periurbanos.
El punto de partida del foro fue reconocer que el desafío alimentario y nutricional contemporáneo trasciende la disponibilidad de alimentos y exige abordar de manera integrada la calidad de la dieta, las desigualdades y los factores que condicionan elecciones alimentarias en hogares y territorios. En esa línea, se discutieron mensajes clave sobre patrones de consumo en América Latina y el Caribe, donde se observa un consumo insuficiente de alimentos protectores (como frutas, verduras y legumbres) y, en paralelo, un exceso de alimentos azucarados o altamente procesados, con brechas relevantes por género, pertenencia a poblaciones vulnerables y nivel socioeconómico.
- En la primera sesión, dedicada al estado de las dietas, se promovió un abordaje basado en principios de dieta saludable y en la necesidad de fortalecer la medición de la calidad dietaría como insumo para políticas públicas. La sesión incluyó un componente de interacción inicial (cuestionario) y una presentación con énfasis en evaluación regional y en evidencia aplicada al contexto hondureño, articulando la discusión con desafíos nacionales sobre nutrición y salud. En el intercambio se subrayó que mejorar dietas requiere contribuciones de múltiples sectores (salud, educación, agricultura y desarrollo, entre otros) y que existen herramientas de medición más simples y de menor costo para capturar calidad de dieta, como la encuesta "Diet Quality Questionnaire" (DQQ), como base para decisiones orientadas por evidencia.
- La segunda sesión profundizó en el concepto de entornos alimentarios y su relevancia para la seguridad alimentaria y nutricional (SAN) en territorios urbanos, periurbanos y rurales. Un énfasis central fue que la inseguridad alimentaria no debe tratarse exclusivamente como fenómeno rural, dado el peso creciente de vulnerabilidades urbanas y periurbanas; asimismo, se argumentó que las dietas deficientes pueden afectar a más personas que la falta de alimentos en sentido estricto, por lo que resulta estratégico caracterizar oferta, accesibilidad, diversidad y calidad nutricional en los espacios donde se adquieren alimentos. La metodología presentada para caracterización de entornos alimentarios incluyó trabajo de campo con visitas, registro fotográfico y grupos focales, y se articuló con un momento de trabajo con la audiencia para discutir cómo el entorno alimentario incide sobre la dieta y cómo ese tipo de ejercicio puede orientar proyectos e inversiones públicas a nivel local.
- En la tercera sesión, sobre compras públicas inclusivas y sensibles a la nutrición, el foro exploró cómo los programas de protección social y, en particular, los programas de alimentación escolar pueden convertirse en instrumentos estructurales para mejorar acceso a alimentos más nutritivos y, al mismo tiempo, dinamizar economías locales, articulando agricultura familiar y mercados institucionales. Se planteó que Honduras cuenta con un marco institucional habilitante para avanzar en compras públicas orientadas por nutrición e inclusión, pero que persisten brechas de implementación asociadas a gobernanza, coordinación multiactor, inclusión efectiva de pequeños y medianos productores y condiciones habilitantes para adquirir alimentos más nutritivos y culturalmente adecuados. Desde un enfoque de gobernanza, se discutió la necesidad de integrar redes comunitarias y escolares en esquemas multiactor y de reducir la fragmentación de esfuerzos para mejorar operación del Programa Nacional de Alimentación Escolar (PNAE). En términos de inclusión, se identificaron obstáculos como requisitos de mercado (volumen, calidad y legalidad), limitaciones de capacidades productivas y organizativas, y una disminución de la participación de asociaciones en procesos vinculados al programa (de 16% a menos de 2%), además de baja participación de mujeres, elementos que tensionan el objetivo de compras inclusivas. En términos de sensibilidad a la nutrición, se plantearon desafíos asociados a distribución de ración fresca y a la compra esporádica de alimentos biofortificados, junto con oportunidades para mejorar condiciones de licitación, fortalecer capacidades y considerar trazabilidad.
Principales consensos emergentes: Primero, se consolidó la noción de que la malnutrición y la calidad de dieta deben leerse como problema estructural y multisectorial, con responsabilidades distribuidas entre salud, educación, agricultura, protección social y desarrollo territorial, evitando respuestas sectoriales aisladas. Segundo, se reafirmó que las desigualdades dietéticas (por género, pertenencia a poblaciones vulnerables y condición socioeconómica) amplifican brechas de salud y económicas, por lo que una agenda de dietas saludables requiere priorización explícita de equidad. Tercero, se posicionó la relevancia de los entornos alimentarios como determinantes “intermedios” que conectan pobreza, oferta disponible, precios, calidad nutritiva y riesgos de salud, y por tanto como objeto legítimo de medición e intervención. Cuarto, en compras públicas, se compartió la tesis de que existe un marco institucional que permite avanzar, pero la brecha principal está en la implementación: gobernanza, coordinación, capacidades y mecanismos concretos para integrar a pequeños productores y mejorar el perfil nutricional de las adquisiciones.
Retos y nudos críticos: En dietas, un reto operativo clave es pasar de discusión general a gestión basada en medición: capturar calidad dietaria de forma costo-efectiva y frecuente, y vincularla con decisiones públicas y programáticas. La discusión subrayó que existen instrumentos simplificados para medir dieta, pero el nudo es su institucionalización y uso continuo para orientar acciones. En entornos alimentarios, el nudo se ubica en la falta de comprensión detallada y localizada sobre cómo se configuran oferta y accesibilidad en barrios urbanos y periurbanos, y cómo shocks y eventos (económicos, climáticos o de seguridad) modifican conducta de vendedores y consumidores, afectando diversidad y calidad del consumo. En compras públicas, los cuellos de botella incluyen requisitos de mercado difíciles de cumplir para productores pequeños, capacidades limitadas (financieras, de infraestructura, técnicas y organizativas), y tensiones de gobernanza asociadas a ciclos productivos, cambios de política, centralización y funcionamiento intermitente. Adicionalmente, se señala la disminución de la participación asociativa y la baja participación de mujeres, lo que compromete objetivos de inclusión.
Propuestas y rutas de acción: En el plano de evidencia, se priorizó ampliar medición de dietas y entornos alimentarios con metodologías accesibles y comparables, combinando levantamiento de datos en territorio (visitas, registros, grupos focales) con herramientas simples para calidad dietaria, de manera que la evidencia sea accionable y no solo descriptiva. En el plano programático, se propuso que las compras públicas evolucionen hacia esquemas más explícitamente sensibles a la nutrición, incrementando compras de alimentos nutritivos (frutas, verduras y granos biofortificados) y culturalmente adecuados, y reforzando la trazabilidad como componente de transparencia y calidad. En el plano institucional, se sugirió fortalecer modelos de gobernanza multiactor, coordinando con otros sectores (incluyendo ONGs) para asistencia técnica y financiera a proveedores, generando incentivos y mecanismos de precio más flexibles y coherentes con ciclos productivos, y avanzando hacia modalidades de compras locales con integración de huertas comunitarias y escolares como proveedores. Finalmente, se identificó como ruta de acción la necesidad de estudios diagnósticos y evaluaciones de impacto sobre necesidades nutricionales y consumo en población escolar para orientar decisiones de compras y regulación.
El diseño metodológico del foro combinó exposiciones con facilitación participativa. En la sesión de dietas se incorporó un bloque de cuestionario y preguntas y respuestas; en la sesión de entornos alimentarios se incluyeron comentarios de actores territoriales (municipalidad y estructura comunitaria) y un trabajo en mesa con preguntas orientadoras; y en la sesión de compras públicas se promovió la participación mediante una dinámica con Menti para recoger percepciones sobre retos y logros, complementada por aportes de cooperación y del ente técnico gubernamental. Este enfoque buscó no solo socializar evidencia, sino también movilizar reflexión aplicada y orientar prioridades de investigación y acción pública.
En términos de participantes, la agenda formal integró voces académicas y técnicas de la UNAH (Facultad de Ciencias Sociales, IIS y OBSAN), de la Alianza Bioversity-CIAT, del Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá (INCAP), de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), de la Unidad Técnica de Seguridad Alimentaria y Nutricional (UTSAN) de la SAG, así como actores municipales y comunitarios del municipio de Villa Nueva y GOAL. La diversidad de perfiles aportó un diálogo intersectorial que conectó evidencia regional, aproximaciones metodológicas y consideraciones de implementación en políticas y programas.
Como cierre, el foro reforzó una idea transversal: Las dietas y sus desigualdades no se explican únicamente por decisiones individuales, sino por determinantes estructurales vinculados a entornos alimentarios y a políticas públicas, lo que delimita un rol claro para el Estado y para la coordinación multiactor. En ese marco, se destacó la oportunidad de que programas de protección social integren de forma más intencional su contribución al acceso a dietas saludables y a la resiliencia de los sistemas alimentarios, bajo una agenda de evidencia, gobernanza y equidad territorial.




